Cuentan las malas lenguas —y las gargantas secas— que en las tierras de Pedro Escobedo se está jugando un partido donde el árbitro ya pitó el final, pero la porra se niega a abandonar el estadio. Resulta que un grupo de entusiastas del balompié y, sobre todo, las “empresarias” de la cebada fría, pretenden aplicar la Ley del Monte sobre un predio que tiene dueño, escrituras y, aparentemente, mucha paciencia.
LA PROPIEDAD… ¿ES DE QUIEN LA PATEA?
Parece que para algunos “pamboleros” locales, el artículo 27 constitucional fue sustituido por el “derecho al tiro de esquina”. A pesar de que la autoridad municipal ya les explicó, con peras, manzanas y planos catastrales, que el terreno tiene un dueño legítimo, los invasores insisten en que la propiedad privada es un concepto opcional cuando hay ganas de cascarita y necesidad de vender micheladas.
EL “AHORCADO” Y EL ESTADO DE DERECHO
Lo grave no es la falta de gol, sino la amenaza de “ahorcar” (metafórica o literalmente, según el humor del día) al propietario por el pecado capital de querer usar lo que es suyo. Mientras los “invasores de domingo” se envuelven en la bandera de la recreación popular, lo cierto es que están dejando la legalidad en fuera de lugar.
¿PRÓXIMO DESTINO? LOS TRIBUNALES
El marcador está claro: Dueño 1 – Invasores 0. Sin embargo, la persistencia de este “movimiento social de la espuma” promete llevar el conflicto a los tiempos extras de la fiscalía. Habrá consecuencias jurídicas, dicen los que saben, porque en el Código Penal no existe la falta por “no prestar la cancha”. ¡A ver si así entienden que el respeto al derecho ajeno es la paz… y también evita el bote!


