DIME CON QUIÉN CAMINAS…
Los aspirantes también cargan con las compañías que deciden conservar.
En política existe una regla no escrita: los equipos hablan tanto como los discursos. Se puede prometer honestidad, transparencia y un nuevo comienzo, pero basta una fotografía, un registro de candidatura o un nombramiento para comenzar a responder preguntas incómodas.
Por eso quienes hoy suspiran por la candidatura de Morena al Gobierno de Querétaro harían bien en revisar quiénes caminan a su lado. Porque una cosa es sumar perfiles y otra muy distinta cargar pasivos ajenos.
Ahí está el caso de Abigail Cortés Márquez, exfuncionaria del ISSSTE en Querétaro, separada de su cargo e investigada tras hacerse pública una denuncia por la presunta solicitud de un pago indebido para agilizar un trámite de jubilación. El asunto sigue su curso en las instancias correspondientes y serán ellas las que determinen responsabilidades. Pero políticamente el daño ya existe.
Lo llamativo es que ese nombre no apareció de la nada. Formó parte del círculo político que acompañó el registro de la senadora Beatriz Robles como aspirante a la candidatura de Morena al Gobierno del Estado. Y ahí comienza el problema. Porque, aunque nadie puede ser condenado por asociación, tampoco puede fingirse que las compañías son irrelevantes.
En política, las personas que integran un equipo terminan proyectando la capacidad de juicio de quien las incorpora.
Si un aspirante mantiene cerca a perfiles señalados por presuntos actos de corrupción, la pregunta deja de ser jurídica y pasa a ser política: ¿no sabía?, ¿sí sabía?, ¿o decidió mirar hacia otro lado?
Cualquiera de las tres respuestas resulta incómoda.



