CARRETERA 57: BARATA, PERO ETERNA
Ahora que comenzaron a arreciar las críticas contra la eterna rehabilitación de la carretera federal 57, los más dolidos resultaron ser, efectivamente, algunos morenos. No todos, hay que decirlo. Solamente aquellos que alcanzaron a olfatear una oportunidad política en medio de los trafitambos.
Le explico. La 57, en el tramo de San Juan del Río a Querétaro, lleva en rehabilitación desde 2019. Sí, leyó bien: desde que llegó el cabecita de algodón a la Presidencia. Desde entonces, los queretanos nos hemos reventado más de un sexenio circulando por la principal vía carretera del país en permanente estado de “rehabilitación”. ¡Oiga, pero no se queje, está saliendo barata y es honesta!, pareciera decir Gilberto Herrera, hoy diputado federal con licencia.
¿Y dónde está la oportunidad política? En la competencia interna de Morena. El borrego la cachó rapidito y salió de entre las cenizas para defender lo indefendible. Él directamente, o a través de varios de sus imberbes digitales, comenzó a tundir a quienes osaron cuestionar la obra. Herrera Ruiz sabe perfectamente que lo están observando desde la dirigencia nacional y encontró en la 57 una oportunidad magnífica para ponerse casco, chaleco y disfrazarse de soldado ejemplar de la 4T. A ver si así alguien se convence de que él es el verdadero merecedor de la candidatura al Gobierno del Estado.
Porque no nos hagamos: si tanto le preocupaba la carretera, tuvo seis años para decir algo. Pero el súbito interés apareció justamente cuando arrecian las críticas y cuando la encuesta interna empieza a convertirse en obsesión. No es amor a la obra; es amor a la candidatura. Y entonces aparece en uno de esos videos que le graba su equipo de amantes a la hierba para explicar, palabras más, palabras menos, que tampoco hay que criticar tanto porque la rehabilitación está saliendo “barata”. Hágame el rechingado favor. Que vaya a explicárselo a los habitantes de El Carmen o El Colorado, que diariamente padecen los eternos “ajustes” al calendario de la obra. Seguro quedan fascinados cuando sepan cuánto se está ahorrando la Federación mientras ellos pierden horas de su vida atorados en el tráfico.
Porque esa es la realidad que ningún discurso puede pavimentar: horas y horas de retrasos, ciudadanos hasta la madre, afectaciones económicas, carriles dirigidos por trafitambos que mueve el viento y una Guardia Nacional que, cuando se le necesita en la carretera, pareciera existir únicamente en el imaginario colectivo.
Pero eso sí: barata está saliendo.
El tiempo de los queretanos, por lo visto, no cuesta.



