FRENADÓN DESDE EL CENTRO. Mientras en las mesas de café queretanas se buscaba afianzar la narrativa de que el gobernador Mauricio Kuri González actuaría como el único “dedo elector” para definir a su sucesor —una postura que de origen colisiona con la tradición mística del blanquiazul—, desde la dirigencia nacional del PAN vino un golpe de timón directo. Cuentan los bien enterados que el presidente nacional del partido, Jorge Romero, desarmó ese discurso de un solo plumazo. El mensaje enviado desde el comité central dejó claro que la definición del abanderado no será un cheque en blanco ni una concesión unipersonal, devolviéndole a la institucionalidad del partido la última palabra rumbo al 2027.



