Reforma Electoral: decisiones que marcarán la democracia
Por Waltter López
Vocero del Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y el Estado Laico
El año 2026 será un parteaguas para la vida democrática del país. México enfrentará una Reforma Electoral Federal que tendrá impactos directos en las entidades federativas y, en el caso de Querétaro, se sumará además una Reforma Electoral Local, cuya discusión no puede ni debe postergarse.
A nivel federal, la iniciativa del Ejecutivo se prevé sea recibida en la Cámara de Diputadas y Diputados en los últimos días de enero. En el ámbito local, el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) entregó su propuesta desde el año pasado a la LXI Legislatura; sin embargo, todo indica que el Congreso del Estado ha optado por esperar el desarrollo del debate federal antes de asumir su propia responsabilidad legislativa.
De acuerdo con la información que hasta ahora ha trascendido a la opinión pública, la discusión central de la reforma federal girará en torno a la reducción de diputaciones plurinominales de los partidos políticos, el mantenimiento de las acciones afirmativas por la vía plurinominal para grupos de atención prioritaria y la eventual eliminación de los organismos públicos locales electorales (OPLEs), bajo el argumento de la llamada austeridad republicana.
Aunque la iniciativa federal aún no ha sido formalmente presentada, el debate ya se ha instalado en redes sociales y en diversos espacios de deliberación pública. Es previsible que, durante las próximas semanas, actores políticos y sociales busquen incidir en el contenido final de la reforma antes de su ingreso formal al proceso legislativo. Este momento exige responsabilidad, información y una visión democrática de largo plazo.
En el caso de Querétaro, la preocupación es mayor. La iniciativa de reforma electoral propuesta por el IEEQ no contempla acciones afirmativas para la integración de la Legislatura, limitándolas únicamente al ámbito de los cabildos. Además, mantiene el esquema de “canasta” de grupos de atención prioritaria, un mecanismo que coloca a poblaciones históricamente discriminadas a competir entre sí por espacios mínimos de representación.
Este modelo ha demostrado, en las dos últimas elecciones, ser un mecanismo de simulación, pues lejos de garantizar inclusión, ha impedido que personas LGBTQ+, personas con discapacidad y personas afromexicanas accedan a una representación política real y efectiva.
Desde el Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y el Estado Laico reiteramos que los derechos político-electorales de los grupos de atención prioritaria no son concesiones ni dádivas, sino obligaciones constitucionales y compromisos democráticos ineludibles. Las reformas electorales deben evaluarse a la luz de su impacto real en la inclusión y en la calidad de la representación, no únicamente bajo criterios administrativos o de conveniencia política.
Por ello, hacemos un llamado directo a las diputadas y los diputados de la LXI Legislatura, para que asuman con responsabilidad histórica la discusión de la reforma electoral local. Postergar el debate, reproducir esquemas que han probado ser excluyentes o ignorar las voces de los grupos de atención prioritaria significaría legislar de espaldas a la ciudadanía.
Querétaro tiene la oportunidad de avanzar hacia una democracia más justa, plural e incluyente. Garantizar acciones afirmativas efectivas en la integración de la Legislatura y de los cabildos no debilita a la democracia: la fortalece. Porque sin representación real, no hay democracia; y sin una democracia incluyente, el poder pierde legitimidad.



