Entre el protagonismo de su distinguida esposa y la torpeza petulante de su cenutrio operador,el futuro político de Santiago Nieto Castillo pende de un hilo y no más no se ve como corrija . Damos fe.

Lo escrito en esta columna es responsabilidad exclusiva de quien firma el texto. La dirección de este portal se limita a proporcionar el espacio, la tipografía y la incredulidad necesaria. Si usted se siente aludido o agraviado, por favor dirija su queja al autor, quien probablemente esté ocupado buscando otro adjetivo o una salida de emergencia.”