El verdadero “dolor” de los ejidatarios por el decreto de “Peña Colorada” como reserva ecológica, radica en que acabó con su negocio inmobiliario, ese, que los sacó de su inmundicia sin necesidad de trabajar.

Lo escrito en esta columna es responsabilidad exclusiva de quien firma el texto. La dirección de este portal se limita a proporcionar el espacio, la tipografía y la incredulidad necesaria. Si usted se siente aludido o agraviado, por favor dirija su queja al autor, quien probablemente esté ocupado buscando otro adjetivo o una salida de emergencia.”