La Estafa de la Saliva.
Parece que en esta tierra la memoria es un artículo de lujo que nadie puede costear. Apenas hace ocho días nos tragamos un “borrego” del tamaño de una catedral contra la familia de un excandidato, y ya estamos de vuelta en el lodazal. Ahora, con un rigor que ya quisiera la Inquisición, pero sin haberse tomado la molestia de hojear el expediente, han salido todos a desmentir al diputado Gilberto Herrera. Dicen que es mentira su supuesta exoneración en ese enredo que el vulgo, siempre tan creativo para bautizar desgracias ajenas, llama “La Estafa Maestra”. El resultado es un espectáculo de salivazos cruzados que recuerda más a una función de lucha libre a beneficio de la parroquia que a un debate de gente con zapatos lustrados.
Yo no voy a decir si don Gilberto y sus muchachos son culpables o si merecen una estatua; no soy juez y, afortunadamente, no me pagan para serlo. Pero la flojera de ambas partes es conmovedora. Por un lado, el diputado: ¿qué le costaba subir el video de la audiencia o dar el número de expediente para que cualquier curioso pudiera ver qué rayos se dijo? Eso de andar jactándose al aire es deporte nacional. Y por el otro lado, los que le gritan mentiroso: si tienen la verdad, pues saquen el papelito, suéltenles el video en la cara y dejen de hacer ruido. Si no lo hacen, terminan siendo exactamente igual o peor que aquel al que acusan, con el agravante de que Herrera, al menos, tiene un interés directo en el pleito y ellos solo tienen ganas de participar en el mitote.
No es por ser ave de mal agüero —que es un oficio muy cansado—, pero como esto es una columna política, hay que pensar en las consecuencias. ¿Habrán calculado estos nuevos genios de la estrategia qué va a pasar si mañana Herrera publica el sobreseimiento de la causa? ¿Tienen presupuestado el revire o solo están operando con el hígado? Yo sospecho que no tienen nada. Si tuvieran un gramo de seriedad, esperarían a tener el documento en la mano antes de andar fabricando mártires del sistema, que son el tipo de candidato que a los “rojos” les fascina sacar a pasear en campaña.
Hablando de candidaturas, Gilberto Herrera debería estar pasándoles una iguala mensual a sus detractores o, de pérdida, levantándoles un monumento en la plaza principal. En la peculiar lógica de la izquierda —esa que tanto confunde a los señores de buenas familias—, el candidato ideal no es el más capaz, sino el que más ampollas le levanta al Gobierno. A fuerza de quererlo hundir, lo están inflando; entre más le pegan, más brilla. En una de esas, por puro descuido y por andar de “estrategas”, lo van a terminar haciendo candidato nada más por las ganas de fastidiar. Si no me creen, asómense a ver quién le tira piedras a Nieto o a Astudillo; si esa lógica del poder todavía tiene algún sentido en este país de despropósitos, a Gilberto lo están convirtiendo en el candidato natural por pura cortesía de sus enemigos.
“Estos estrategas son tan brillantes que, para apagar un incendio, deciden arrojarle dinamita. Es increíble: tienen la puntería de un ciego en un tiroteo y la sutileza de un rinoceronte en una cristalería; han hecho tanto por la campaña de su enemigo que, si Gilberto tiene un poco de decencia, debería incluir a sus detractores en la nómina… o en el testamento.”
La Geometría Naranja de Don Armando.
De quien no cabe la menor duda de que le entiende a eso de la aritmética electoral —esa ciencia exacta de sumar voluntades y restar escrúpulos— es de don Armando Alejandro Rivera Castillejos. El hombre tiene ya trazada una ruta crítica que, con la precisión de un ingeniero, lo ha de llevar a ocupar una silla en el cabildo capitalino. Solo el tiempo y los votos, esos caprichosos elementos de la democracia, nos dirán en poco más de un año cuál será su destino final; pero, por lo pronto, con su lema de “Armando un movimiento Ciudadano”, se ha convertido en la punta de lanza y cabeza de playa del partido naranja. Lo ha hecho sin imponerse, dicen, y con la venia de una dirigencia que lo mira como quien encuentra un billete de quinientos en un pantalón viejo.
Sin duda, César Cadena sabe que Rivera es una apuesta sobre seguro. En un mundo donde la política se trata de sobrevivir, la prioridad primigenia de la dirigencia es la conservación del registro estatal, y don Armando es el salvavidas ideal para que el partido no se hunda en el mar del olvido. Es una simbiosis perfecta: unos ponen el membrete y el otro pone la experiencia de quien ya se sabe todos los trucos del manual.
“Si lo que usted busca es conservar un registro electoral, tengo a un candidato que puede prometerle el cielo, la tierra y, si se descuida, hasta el presupuesto del cabildo… todo esto sin perder la compostura ni despeinarse el bigote.” (Que por cierto ya no usa)
El Destino con Sello de Agua.
Quien tuvo un fin de semana de esos que consolidan posiciones fue Luis Bernardo Nava. Unas dos mil personas se dieron cita en El Pueblito para compartir el pan y la sal, en lo que empezó como una “reunión de amigos” y terminó siendo una demostración de ese músculo político que no necesita gritar para hacerse notar. El hoy Secretario de Desarrollo Social y exalcalde parece haber descubierto el secreto de la política moderna: que se puede estar presente sin saturar el ambiente. Sin grandes despliegues de campaña aérea, Nava se mantiene como el referente natural para quienes miran hacia el 2027. Las señales están ahí para quien quiera leerlas, y en Querétaro, donde las encuestas le dan a su causa una ventaja del 8%, cambiar de jinete a mitad de la carrera podría salirle muy caro a los que apuestan por la continuidad.
Para cerrar con broche de oro la anécdota del fin de semana, durante el aniversario del Centro de Prevención Social, don Luis se encontró con el azar de frente. Al tomar un recuerdo —un corazón azul, como dictan los cánones del partido—, el destino le entregó un mensaje escrito: “Si estás buscando una señal, esta es”. Nava se limitó a sonreír y mostrar el papelito, con la seguridad de quien sabe que el azar solo favorece a los que están bien preparados. Porque en política, cuando el nombre ya suena con fuerza para la gubernatura, hasta los papelitos de las rifas parecen redactados por un estratega electoral de alto nivel.
“Él dice que es una señal del destino, y quién soy yo para llevarle la contraria a un hombre que tiene a la suerte y a dos mil amigos de su lado. Es más, yo siempre he dicho que el éxito consiste en ir de señal en señal sin perder el entusiasmo… ni el corazón azul.”
Batman en la Capital, John Wick en el Acueducto.
Dicen que si la Presidenta tiene en la Ciudad de México a su propio Batman con García Harfuch, en Querétaro no podíamos quedarnos atrás en el reparto de la Liga de la Justicia. Como la raza es buena para aquello de los apodos, ya dicen que nosotros tenemos en la persona de Víctor de Jesús, el Fiscal estatal, a nuestro propio John Wick. Nos enteramos de que el hombre estuvo con el ojo pelón todo el fin de semana, coordinando sendas acciones para blindar al estado del “efecto cucaracha” provocado por la detención del “Mencho”. Mientras en otros lados el crimen se pasea como Pedro por su casa, aquí el Fiscal se encargó de poner la tranca y asegurar que los invitados no deseados no pasaran de la caseta.
Tengo que confesar algo: nunca me ha causado el más mínimo morbo esperar un informe de la Fiscalía, que suelen ser tan divertidos como leer el manual de una lavadora. Pero esta vez estoy como chiquillo en 5 de enero, esperando los juguetes. La verdad sea dicha, se percibe una administración con un índice de efectividad en vinculaciones e investigaciones que ya quisieran los vecinos. Será un placer, casi insano, ver a cuántos ha torcido nuestro paladín en este primer corte de caja.
“La diferencia entre Batman y nuestro John Wick es muy sencilla: Batman usa una capa para ocultarse, mientras que el Fiscal usa el Código Penal para que otros no tengan dónde esconderse. Es la primera vez que veo a un funcionario tan efectivo que hasta los delincuentes están considerando seriamente la posibilidad de entregarse antes de que él decida ir a buscarlos personalmente.”
Lenguas Viperinas.
Cuentan que el proyecto de reforma electoral de la Presidenta ha caído en MORENA Querétaro con la sutileza de una carambola de tres bandas. Al mandar la reelección hasta el 2030, el panorama se ha congelado: todos los diputados de la 4T traen, cuando menos, la reelección amarrada en el bolsillo, lo que consolida la hegemonía del bloque, pero le quita el sueño a los que aspiraban a saltar de puesto. El problema es que, en al menos cinco de los seis municipios que hoy gobiernan, los alcaldes también buscarán repetir el plato. Con los bloques de competitividad tan apretados, a más de un diputado con ínfulas de grandeza no le quedará más remedio que echar raíces en su curul y aprender a querer su silla, pues el camino hacia las alcaldías se ha llenado de inquilinos que no piensan entregar las llaves.
“En política, la reelección es esa maravillosa institución que permite a un funcionario cometer los mismos errores dos veces con el mismo presupuesto”
Como siempre, la mejor opinión es la suya. Yo solo les pido que no me crean a mí, sino que les crean a sus propios ojos; y si de plano no les gusta lo que aquí se escribe, ¡por favor, no me lean! No se mortifiquen la existencia, que la vida ya es bastante complicada como para andar leyendo letras incomodas.
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