¿INGENIERO U OPERADOR?
A veces pareciera que a Carlos García Villaseñor, director del Centro SICT Querétaro e importado desde tierras guanajuatenses, le encomendaron una tarea distinta a la que aparece en su nombramiento: reventar Querétaro. Porque donde mete mano la dependencia federal últimamente aparecen retrasos, accidentes, conflictos sociales o kilómetros de tráfico. Ya nada más falta que salga a decirnos que todo forma parte del programa de bienestar.
Ahí está la carretera 57. García Villaseñor aseguró que los cuatro carriles estarían abiertos a más tardar el 15 de octubre. Llegó el día y nanay. ¿La explicación? Que Banobras debía “dar la cara”. Muy conveniente. Dicho sea de paso, por aquellos rumbos de Banobras-Querétaro aparece como Director un familiar de Santiago Nieto (de apellido Nieto Lamadrid) bastante contento en eventos políticos (como los del fin de semana), mientras la principal carretera del país continúa convertida en estacionamiento. Qué bonita coordinación federal.
Luego está la carretera 120 en la Sierra, donde habitantes han comenzado a cuestionar la calidad de la rehabilitación ante la sucesión de accidentes. La calidad de la gravilla que metieron, refieren, no es la que se necesita. Y ahora en tiempos de lluvias se han dado reiterados accidentes, de manera particular a la altura del municipio de Pinal de Amoles. ¿Dónde está la responsabilidad de Carlos?
Y, como si faltara una estampa para el álbum, en El Chilar, Tolimán, cuatro trabes del puente que reconstruye la Federación terminaron en el suelo durante las maniobras de montaje. ¿Dónde está ahora el doctor Gilberto Herrera preguntando desesperadamente por el supervisor de obra? ¿Dónde quedó “Avse” Fernando Flores? Qué raro. Antes hasta lloraban por menos.
Mientras tanto, en la carretera federal 57 pero a la altura de Santa Rosa Jáurgui, se realizan trabajos de reencarpertado en horarios y días capaces de reventar la movilidad de media ciudad. En vez de realizar trabajos nocturnos, como lo hace CEI, ah no, parece que la consigna es el caos.
Y en el Tren México-Querétaro la información llega a cuentagotas. Después aparecen inconformidades vecinales y entonces sí: corran a buscar al Gobierno del Estado para apagar el incendio social. Nada más hay un pequeño detalle: difícilmente puede concertarse aquello sobre lo que la Federación no informa.
Y por si faltara algo, nos informan que don Carlos ha comenzado a tener algunas actividades “privadas” (o sea, político-electorales), por lo que la pregunta empieza a resultar inevitable: ¿Vino a Querétaro a administrar carreteras y obras federales, o vino a hacer tarea política?
Porque de ingeniero ya conocemos algunos resultados, falta saber qué tal sale de operador.




