Dicen que no se llevan pesado, pero los sables bajo la mesa ya suenan más fuerte que las matracas de campaña.
En las entrañas del panismo queretano, los clásicos “ataques anónimos” están a la orden del día, aunque la ironía es que traen remitente, código postal y hasta presunto beneficiario escrito casi con luces de neón.
- Los blancos del campo de tiro: El diputado Gerardo Ángeles y el alcalde Felifer.
- La táctica: Guerra civil de escritorio. Francotiradores de casa disparando a su propia trinchera.
A los genios de la grilla interna se les está pasando el detalle más caro de su berrinche: el daño a la marca. Creyendo que hunden al rival de cubículo para quedarse con la rebanada grande del pastel, le están abriendo boquetes a la mismísima franquicia. Mientras los azules se despedazan en privado, la oposición toma nota en primera fila y con palomitas.
Si siguen escupiendo al cielo, para cuando quieran repartirse el botín, ya no va a quedar partido qué gobernar. Al tiempo.


