Para que un cuento cale necesita verosimilitud. A Mauricio Kuri y Martín Arango, líder del Partido Acción Nacional, el engrudo se les hizo bolas. Al fabricar el falso dilema de que la reforma de identidad de género amenaza a la infancia, sepultaron su propia credibilidad. La gaceta legislativa no miente: quienes usan a los niños como carne de cañón electoral son los mismos persignados que juran salvarlos.





