FUEGO AMIGO Y DAÑO COLATERAL. Como se preveía, la irrupción de Luis Nava en la carrera por la gubernatura activó de inmediato los misiles de fuego amigo dentro del blanquiazul queretano. Si bien el golpeteo es moneda corriente cuando se cruzan los intereses humanos, lo que parece escapárseles a los estrategas de la descalificación —esos alquimistas del spin posmoderno— es el daño colateral de sus embates. Al percutir contra Nava, los impactos no se quedan en el aspirante; pegan directo en la línea flotante de la marca PAN. Cada ataque sin sustento no hace más que aboyar la carrocería del vehículo institucional en el que esos mismos grupos pretenden subirse rumbo al 2027.



