UNIDAD DE PANTEÓN
Santiago Nieto tuvo su fiesta. El Panteón de los Queretanos Ilustres sirvió de escenario para presentar al flamante coordinador de la Cuarta Transformación en Querétaro, eufemismo morenista para no decir todavía candidato a gobernador. Hubo aplausos, abrazos, discursos de unidad y aquello parecía el principio de una gran reconciliación guinda. Parecía.
Porque en política también hablan los que no llegan. Y entre las ausencias hubo una particularmente ruidosa: Gilberto Herrera Ruiz. El exrector de la UAQ, derrotado en la interna, decidió no formar parte de la fotografía y desde hace días corre con fuerza la versión de que tampoco estaría particularmente entusiasmado en ayudar al nuevo ungido. Algunos incluso aseguran que podría operar en contra. Vaya forma de cerrar filas.
Ese será quizá el primer gran problema de Santiago Nieto. Ganar la coordinación era una cosa; conseguir que las tribus derrotadas realmente se disciplinen será otra muy distinta. Morena sabe llenar plazas, corear consignas y abrazarse frente a las cámaras. Lo complicado comienza cuando hay que repartir candidaturas, posiciones y pedazos del pastel. Ahí la fraternidad suele durar lo mismo que un “es un honor” cuando se apagan las bocinas.
Así que entre tanta celebración hubo una fotografía que nadie tomó: la de los ausentes. Y cuidado, porque las elecciones no solamente se pierden por los adversarios que tienes enfrente. A veces las pierdes por los compañeros que tienes atrás.
La unidad de Morena, por ahora, está como el lugar donde hicieron la fiesta: en paz… pero rodeada de tumbas.




