EL COSTO DEL SILENCIO FEDERAL
La constante falta de interés del Gobierno Federal por transparentar información sobre el Tren México-Querétaro ya comenzó a cobrar factura. Ayer, 2 de septiembre, un grupo de vecinos decidió parar en seco los trabajos en la zona de El Tepetate ante el temor de que fueran a talarse más árboles, como ocurrió la semana pasada con aquel fresno de aproximadamente 80 años.
Para evitar que el asunto escalara, los responsables de la obra optaron por retirar a los trabajadores. No fuera a ser que el conflicto se le saliera de las manos al ingeniero Carlos García Villaseñor, director del Centro SICT en Querétaro. Porque así se calientan los ánimos: primero se informa poco, luego se actúa, después se intenta explicar.
Tras la tala del fresno, García buscó hacer control de daños reuniéndose con Ricardo González Quiles, mejor conocido por su agrupación Sheriff Verde, e incluso posó con un “oficio urgente” para presumir el compromiso de que no habría más afectaciones. Seguro no tardará en aparecer también la vieja confiable de la Federación: prometer miles de arbolitos para compensar. Batea de babas ecológica.
Lo más revelador es que los vecinos ni siquiera tenían certeza de que fueran a talarse más árboles. Bastó ver una dinámica parecida para movilizarse y detener la obra. Eso es músculo social, sí, pero también es desconfianza acumulada.
Y eso pasa cuando se decide ocultar información: la gente termina llenando los vacíos con movilización contundente.



