ENCUESTA, ¿PARA QUÉ?
Algo no termina de cuadrar en Acción Nacional. Mientras Martín Arango insiste en que apenas concluyó el levantamiento de encuestas, que los resultados siguen procesándose y que todavía tendrá que viajar al Comité Ejecutivo Nacional para continuar con el procedimiento interno, desde Casa de la Corregidora prácticamente ya se habló de ganadores: Felipe Fernando Macías para la gubernatura y Agustín Dorantes Lámbarri para la capital.Entonces, ¿para qué tanto desgaste en ruedas de prensa, explicaciones metodológicas y discursos sobre transparencia si el desenlace ya parece cantado? No es un tema menor. Cuando el dirigente dice una cosa y el gobernador parece decir otra, lo que termina erosionándose no es solamente la narrativa, sino la credibilidad del famoso proceso interno. La pregunta queda servida: ¿hubo encuesta para decidir o encuesta para justificar?
Pero lo verdaderamente complicado empieza ahora. Viene la célebre Operación Cicatriz, que en castellano llano significa sentar a ganadores y perdedores a negociar alcaldías, diputaciones locales, federales, espacios de gobierno y todo aquello que sirva para evitar que alguien salga pateando la puerta. En 2015 el grupo RAC obtuvo candidaturas, suplencias y otras posiciones, mientras Francisco Domínguez conservó prácticamente el control de su gobierno. Aquel arreglo funcionó porque todos recibieron algo.
La pregunta es cuánto estarán dispuestos a conceder hoy Felipe y Agustín, y cuánto exigirán quienes se sienten desplazados. Porque una cosa es ganar una encuesta y otra muy distinta construir una estructura suficiente para ganar una elección. Octubre de 2026 todavía deja tiempo.
Pero no sobra.
Y las heridas mal cerradas suelen abrirse justo cuando empieza la campaña.




