Trascendió que, en nuestra muy noble, leal y eternamente embotellada ciudad, a don Mauricio Kuri le están aplicando la dolorosa “manita de puerco” para que ya unja de una vez por todas a su sucesor. Lo que en las cúpulas pitufas se vendía como un mero trámite de rutina —de esos que se arreglan entre compadres comiendo gorditas en El Garambullo—, hoy tiene cara de velorio.
¿El aguafiestas? El inamovible fantasma de Santiago Nieto, que sigue plantado en el escenario con la misma necedad que un bache en 5 de Febrero. Su sola presencia ha servido de espejo para desnudar la tragedia azul: resulta que el “producto” que le quieren meter por los ojos al gobernador salió con más negativos que radiografía de pulmón de minero.
Por más que al susodicho lo empaquetan, lo perfuman, lo sacan a pasear por los Arcos y le rezan a la Virgen del Pueblito, el muchacho nomás no genera confianza ni convence al queretano de a pie (que será muy persignado, pero tampoco traga lumbre). Así que, lo que ayer era soberbia, hoy es pánico. En el PAN ya sienten pasos en la azotea y huelen a pólvora, ante la pavorosa posibilidad de tener que empacar sus chivas no solo del Palacio de la Corregidora, sino que, de pasadita y por efecto dominó, los saquen a escobazos también de la capital. A rezar, señores, que los espectaculares ya no tapan los sustos.



