Ayer corrió como pólvora entre diversos colectivos un fuerte rumor que encendió las alarmas en la agenda progre local: se habla de un inminente veto del gobernador Mauricio Kuri a la ley de identidad de género.
Más vale que en el Palacio de la Corregidora midan bien el agua a los camotes. De confirmarse el manotazo, la actual administración no solo sumaría un frente de conflicto innecesario, sino que exhibiría un pésimo cálculo político y una nula sensibilidad social frente a un tema de derechos ya consensuado. Habrá que esperar que la versión sea solo un burdo calambre de radiopasillo, porque de lo contrario, el costo en la calle va a estar caro.



