Por Emilio “El Búho” Uresti
El Búho se reclinó en la vieja mecedora de caoba, sirvió dos dedos de txakoli —o quizá era mezcal, a estas alturas de la tragedia nacional el paladar ya no distingue— y observó a través del ventanal cómo el cielo queretano se teñía de un inusual tono anaranjado. No era el crepúsculo, no; era el reflejo de los tenis fosfo fosfo que acaban de aterrizar en la cuna de La Corregidora.
Agur, queretanos. La paz conventual de su bastión blanquiazul acaba de ser profanada. La expanista, experredista, expevemista y hoy inmaculada sacerdotisa del Movimiento Ciudadano, Laura Ballesteros, ha bajado del cerro de las Campanas legislativas para asumir la coordinación estatal del partido naranja en la entidad. Traducción para los que no hablan el idioma del cinismo político: es la antesala, la alfombra (naranja, por supuesto) hacia la candidatura al gobierno del estado.
El Búho, que a veces siente el peso de la historia sobre sus hombros vascos ya muy mexicanizados, no puede sino soltar una carcajada lúgubre. Querétaro, ese terruño donde la derecha suele ganar hasta cuando pierde, de pronto siente un ligero calambre en la pantorrilla. Y no es Morena el que asusta —esos andan muy ocupados mordiéndose la cola entre sus tribus locales—; es la cuña que aprieta.
Y es que, como dicen en mi tierra, no hay peor astilla que la de la misma madera. Laura nació políticamente en Acción Nacional. Se sabe las contraseñas del Wi-Fi de la sede estatal, conoce dónde guardan los esqueletos en el clóset y, sobre todo, entiende cómo respira el votante de centroderecha que hoy está un tanto asqueado de la rancia gelatina conservadora, pero que jamás votaría por el guinda.
Aquí van algunas desafortunadas coincidencias de este movimiento en el tablero, muy a la manera de mi admirado colega Fárber:
Geometría electoral: Si el oficialismo necesita dividir a la oposición en Querétaro para tener una mínima oportunidad matemática en el 2027, Movimiento Ciudadano acaba de mandarles el divisor perfecto.
Reciclaje ecológico: Ballesteros pasó por el PAN, PRD, PVEM y MC. El verdadero “transporte sustentable” que ella defiende como experta en movilidad es el de los políticos brincando de liana sin caer al vacío del desempleo.
Paradoja queretana: Para salvar al estado de las garras del populismo, MC presenta un perfil que dividirá el voto anti populista, arriesgando así… la victoria del populismo. ¡Joder, ni Maquiavelo cruzado con Cantinflas lo hubiera diseñado con tanta saña!
El Búho le da un sorbo al vaso. La sacudida en Querétaro no es menor. MC quizá no gane la gubernatura —la política real no es un comercial de reguetón con sonrisas de catálogo—, pero Ballesteros tiene la capacidad y el colmillo para rasguñar los puntos porcentuales que son, precisamente, la frontera entre que el PAN conserve su paraíso terrenal o que termine entregando las llaves del acueducto a la Cuarta Transformación.
La tragedia de la oposición es un chiste de humor negro que se cuenta solo: se están peleando con navajas por los camarotes de primera clase en un barco que ya empezó a meter agua.
Mientras tanto, El Búho apaga la luz del estudio. El aire huele a pólvora política y a frivolidad empaquetada. Que Dios, o Álvarez Máynez, nos agarre confesados.




