ESTÉTICA CONTRA VIDA
Durante años, la zona de Santa Fe Juriquilla y el Anillo Vial Fray Junípero Serra fueron una combinación peligrosa. La llegada de plazas comerciales, supermercados y grandes cadenas incrementó la movilidad peatonal, pero la infraestructura nunca evolucionó al mismo ritmo. El resultado fue predecible: exceso de velocidad, cruces improvisados y accidentes que terminaron por normalizarse.
La mayor parte de quienes cruzan diariamente esa vialidad no lo hacen por deporte ni por gusto. Son trabajadores de Walmart Express, Chedraui Selecto, Home Depot y otros establecimientos que arriesgan la vida dos veces al día simplemente para conservar su empleo. Después de años de insistencia, por fin comenzó a tomar forma un proyecto orientado a proteger al peatón.
Y entonces apareció la oposición. Curiosamente, una voz que durante años permaneció en absoluto silencio decidió descubrir, de la noche a la mañana, una profunda preocupación por la zona. ¿Sus argumentos? Que llegará el ambulantaje. Que el proyecto “afeará” el entorno. Que había mejores alternativas. Mire usted qué curioso: cuando durante años la gente se jugaba la vida cruzando el Fray Junípero, no hubo renders, propuestas ni indignación. Bastó que se anunciara una solución para que brotara un urbanista de tiempo completo.
El debate de fondo no es arquitectónico ni estético. Es humano. Todos los días, cientos de personas cruzan esa vialidad poniendo en riesgo su integridad para ir a trabajar. Frente a esa realidad, privilegiar la apariencia del paisaje por encima de la seguridad de las personas es una de las posturas más ruines que pueden surgir desde cierta comodidad fifí. Ya habrá tiempo para discutir colores, acabados y jardineras. Hoy lo urgente es que la gente deje de jugarse la vida para llegar a su jornada laboral.



