NADO SINCRONIZADO EN EL AZUL. Hoy en Querétaro la verdadera jugada del blanquiazul no estuvo en la filtración de las dos encuestas, sino en la impecable coreografía con la que salieron a rendir pleitesía a una convocatoria que nadie conoce y a un proceso que nadie entiende. Cuentan los observadores de la grilla local que la nota es la disciplina de corte clásico: en lugar de exigir claridad ante el mar de dudas, los actores salieron en hilera a jurar respeto a las “reglas del juego”. Para los iniciados, la lectura es transparente: al más puro estilo del viejo partidazo, el que se mueve no sale en la foto, y quienes hoy sonríen en el nado sincronizado es porque ya tienen su “hueso” amarrado en la repartición.



