La Burbuja de Cristal y el Asesor de las Tempestades.
A sabiendas de que lo que leerá a continuación molestará a más de uno y provocará que alguno que otro de mis editores se reserve el derecho a publicarme —lo cual respeto, pues es su negocio, y con el riesgo medido de que se ejerza en mi contra el veto a mi bolsillo, que no es lo mismo que veto de bolsillo—, parto del convencimiento de que la labor del columnista no es la de darle masajes al sistema ni consentirlo, sino señalar sus pifias. Es prudente y necesario decir que al interior del gobierno del estado se percibe una crisis institucional de la cual el gobernador Mauricio Kuri parece estar en la más santa inopia. Todo gracias a esa cómoda burbuja que le construye un asesor, un genio de la grilla que grita a los cuatro vientos que el mandatario le debe todo, y cuya única especialidad comprobable es generarle conflictos tan innecesarios como estériles; pleitos que no arrojan mayor beneficio para el cierre del sexenio. Esa etapa que, en la ortodoxia del poder, debería ser de calma chicha y gozadera absoluta, en Querétaro parece haberse esfumado por el caño desde hace 2 años y medio.
“Porque en la política aldeana, no hay nada más peligroso que un cortesano con iniciativa al oído de un rey que no sale de su palacio”
“El Veto Fantasma”.
Primero hablemos del cacareado Veto, que no es veto a la ley, que tampoco es ley de identidad de género, sino simples observaciones a la reforma al Código Civil del Estado de Querétaro. Resulta un ejercicio de lo más absurdo y a destiempo, por decir lo menos, subir al gobernador a difundir un mensaje plagado de falacias argumentativas con 8 días de anticipación a que se venciera el término procesal para presentar dichas observaciones (el martes 2 de junio a las 23:59 horas). Mismas observaciones que, dicho sea de paso, al cierre de esta edición no han asomado las narices en la oficialía de partes del Congreso del Estado. Quizá sea porque el despacho contratado por el súper asesor descubrió que no hay que observar, porque de plano no hay tela de dónde cortar y cualquier adición resultaría un pleonasmo jurídico. O quizá, en medio de la espantosa cruda que deja el poder de no poder, ya se dieron cuenta de que la jugada es un rotundo perder-perder para el señor gobernador pues, en una de esas, los diputados le modifican lo que se observe y la pasan .A estas alturas es evidente que la maniobra solo permeó en el grueso del voto duro de su partido, ese respetable público que le va al PAN con el mismo fanatismo irracional que a un equipo de futbol, a quienes les da lo mismo si la alineación es un desastre y las declaraciones del director técnico son una colección de despropósitos.
“Y de este modo, entre promesas de papel y discursos de humo, se contenta a la tribuna mientras el partido sigue sin jugarse”.
Disculpas al secretario y el Villano de Cartón.
Ahora bien, y que esto sirva a manera de contrición pública: la semana pasada le colgué el milagrito de la pésima estrategia de gobernabilidad, respecto al cierre de la carretera, al secretario de gobierno Erick Gudiño Torres. Sin embargo, escarbando en el lodo, resulta que no fue mala estrategia suya, sino un vil rompimiento de acuerdos dictado por instrucciones de la oficina grande. Todo porque, a sugerencia del multicitado súper asesor, honrar el acuerdo y darles la razón a los pobladores —legítimamente enojados por vivir sin una gota de agua— equivalía a darle la razón a quien, por absurda determinación divina, han convertido en el villano favorito de la administración estatal: Gilberto Herrera Ruíz. Este personaje, que, aunque sea muy ruidoso y de una estridencia folclórica, no deja de ser uno entre 500 pelados, o siendo un poco más generosos, uno entre 364. De no ser por el megáfono gratuito que le prestan y la narrativa épica que le regala el propio gobierno del estado, su peso en la vida pública de Querétaro sería idéntico al de lo que opine el quinto regidor de Santos Reyes Yucuná, allá en las profundidades de la sierra Mixteca de Oaxaca.
“Al final, el gobierno termina pagando la campaña de su opositor, demostrando que para crear a un monstruo solo hace falta un espejo de feria y mucha inseguridad”.
El doctorado en pleitos de barandilla.
Y la cereza de este tragicómico pastel vino a ser la ordinaria —suscribo y subrayo: ordinaria y de absoluta rutina— detención de Domitila Lira Arreola. Hablamos de un personaje que al 99.9% de la población del municipio en el que fue integrante del cabildo le importa tanto, o menos, que la reproducción asexuada de las anémonas del Pacífico; gozando del mismo nivel de fama que el jugador estrella de los Rebels de Corregidora. Pues bien, a los genios del cuarto de guerra se les ocurrió construirle la narrativa de un delito de alto impacto a lo que terminó siendo una vulgar detención de barandilla. Todo porque a la señora se le ocurrió ponerse a picudear, charoleando con el título académico por delante, para impedir la labor de los policías, demostrando empíricamente que un doctorado no es garantía alguna de sapiencia, y mucho menos de educación básica. Este sainete terminó por complicarle la vida y la excelente labor de comunicación a la Fiscalía del Estado, cuya actuación estuvo totalmente apegada a derecho —hecho que, para colmo de ironías, fue reconocido por el mismísimo Gilberto Herrera—. Todo el circo mediático se armó por el simple capricho de que doña “Domis” pertenece al rebaño sagrado de este último.
La moraleja es clara: en tiempos de sequía política, cualquier charco sirve para ahogarse si uno se tira de cabeza.
“El verdadero problema de los estultos con iniciativa es que nunca descansan, y cuando cobran del erario, los muy cínicos hasta las horas extras nos facturan.”
El funcionario que sí funciona y peligroso vicio de ponerse a trabajar.
En este circo de tres pistas que solemos llamar administración pública, la mayoría de los políticos cobran únicamente por calentar la silla, cultivar el ego y salir bien peinados en la foto, el caso de Luis Nava resulta una rareza casi exótica, digna de riguroso estudio antropológico. Tal vez sea por las cicatrices de su experiencia, o por una visión que extrañamente no está nublada por la megalomanía de la especie, pero se ha convertido en el principal —y auténtico— aliado de las familias a través de los programas sociales. Esto no es un milagro de última hora para sacarle brillo al currículum: ya lo hacía con envidiable pericia cuando despachaba como alcalde. Ahora, desde las trincheras de la Sedesoq, toma los encargos de peso que le encomienda el Gobernador Mauricio Kuri, como el de coordinar la estrategia Contigo por tu familia, y los ejecuta sin el histrionismo de los que solo buscan el aplauso fácil. Todo esto quedó en aplastante evidencia recientemente en El Marqués. Ahí, durante el arranque del programa, la titular de USEBEQ, Irene Quintanar, dejó de lado la habitual demagogia hueca de los presídiums para reconocer en Nava a un extraordinario aliado. Y miren que para que en este gremio de caníbales alguien afirme públicamente que un colega es “un extraordinario aliado con los maestros, los jóvenes y las familias”, sin que esconda una puñalada trapera bajo la manga, es porque el trabajo, simple y llanamente, habla por sí solo. Por algo será.
Y es que, en el árido desierto de la burocracia, encontrar un oasis de verdadera eficacia hace que hasta los más cínicos tengamos que tragarnos el veneno, quitarnos el sombrero y aplaudirle al que sí hace la chamba.
“Bienaventurado el político que promete con la palabra y cumple con la obra, porque de él será el respeto de los ciudadanos y el éxito de su gobierno.”
Crónica de un despido traspapelado y el discreto encanto de la confianza.
Como lo venía avisando desde el regreso de aquel ya mítico viaje a Madrid que emprendió el primer mandatario del estado para asistir a la 46ª edición de FITUR (esa feria que se llevó a cabo del 21 al 25 de enero de 2026), las turbulencias del vuelo trasatlántico dejaron sus secuelas en el organigrama. Aquel periplo ibérico nos dejó, entre otras excentricidades de la burocracia viajera, la bajada del secretario de SEDESU, Marco del Prete, de la codiciada carrera por la gubernatura. En medio de esos reacomodos, la salida de Rogelio Vázquez Mellado del gabinete del gobernador Mauricio Kuri González era una simple cuestión de paciencia. Su partida se había atrasado, dicen las malas lenguas, por la insistente sugerencia del pintoresco asesor citado en entregas anteriores, quien juraba con aires de pitonisa que “no era el tiempo para hacerlo”. Y vaya que tienen un sentido del reloj muy peculiar en el cuarto de guerra: deciden abrirle la puerta a su compañero justo a un día de que los MORENOS empiecen a agitar las aguas, en medio del temporal que se vive por las reformas al código civil, y frente a la tromba que se avecina con el nombramiento del fiscal anticorrupción (que, se los adelanto para ahorrarles el suspenso, será designado directamente por el ejecutivo luego de que el legislativo le devuelva la terna con un moño de cortesía). Si a eso le llaman un buen timing político, uno no quisiera verlos intentando desactivar una bomba. Por cierto, en este incesante baile de sillas, Laura Aguilar Roldán tendrá que seguir operando su particular magia institucional desde la discreción de los bastidores. A pesar de que su innegable dedicación y constancia la perfilaban como la candidata natural para subir de la Coordinación a la Jefatura del Gabinete, el gobernador optó por arroparse con la probada lealtad y cercanía que le representa Mauricio Herbert (Pike). Y, a decir verdad, en el manual de supervivencia de la grilla local, la decisión tiene su lógica impecable: hay tempestades donde el capitán del barco no busca a la mejor ingeniera para que le afine el motor, sino al copiloto de mayor confianza para compartir la zozobra sin que le tiemble el timón.
Y es que en esta tragicomedia llamada administración pública, el reloj siempre marca la hora que más le conviene al caos.
“En el bello arte de la política, la eficiencia y el talento te aseguran, indefectiblemente, una montaña de trabajo ajeno; pero es la amistad incondicional con el jefe lo único que te garantiza heredar el escritorio más grande.”
De Gallos, Gavilanes y Otros Animales de Corral.
Por no dejar el registro de las pasiones cortesanas, mañana se sueltan formalmente los gallos de la 4T para disputarse esa entelequia celestial conocida bajo el eufemismo de Coordinación Estatal. Todo parece indicar que se cumplirá el pronóstico que este servidor ha venido sosteniendo desde hace varias semanas: el pique real, el verdadero duelo de espadas, estará cerrado únicamente entre Nieto y Astudillo. Los demás competidores entraron al palenque con el pecado irremediable de haber empezado tarde, cuando el respetable público ya había elegido bando y los mejores asientos ya estaban ocupados; y en el melancólico caso de quien suspira por las siglas del PT, la parsimonia es tal que no se le aprecian intenciones ni de amarrarse las navajas para salir a reñir.
Al final, en la pasarela de la esperanza, los rezagados olvidan que el pastel del poder no se hornea para los que padecen de sueño pesado.
“En el corral de la política, los gallos de pelea juran que van a morir por la causa, pero siempre y cuando el dueño les garantice el alpiste limpio, una gallina en cada esquina y la renovación del contrato para la siguiente temporada.”
Como siempre, la mejor opinión es la suya. Yo solo les pido que no me crean a mí, sino que les crean a sus propios ojos; y si de plano no les gusta lo que aquí se escribe, ¡por favor, no me lean!
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