MOVILIZACIÓN SIN PUNCH
Después del evento presidencial del pasado 18 de septiembre en el Centro de Congresos, el debate terminó girando menos en torno a lo que vino a informar Claudia Sheinbaum y más sobre una pregunta mucho más terrenal: ¿cuánta gente lograron realmente movilizar los morenos frente a la Gran Jefa?
La fotografía difundida por Carlos Loret de Mola mostró un momento previo al arranque formal. Eso es cierto. Pero también lo es que la cifra festiva de hasta 12 mil asistentes parece salida de la misma fábrica donde imprimen las porras. Según fuentes más o menos confiables, la expectativa inicial rondaba las 8 mil personas, con Bienestar-Querétaro como principal brazo de movilización y con apoyos paralelos de actores morenistas que ofrecían hasta transporte para llegar al evento. Conforme se acercó la hora buena, la expectativa comenzó a encogerse.
Llegado el día, había sillería para alrededor de 6 mil personas. Pero los cálculos ya no daban. Bienestar habría bajado su propia expectativa porque los números no cerraban y, cuando arrancó formalmente el evento cerca de las 14:00 horas, las estimaciones más alegres rondaban los 5 mil asistentes. Tan alegres que los hombres y mujeres de chaleco “institucional” comenzaron a retirar, discretamente, sillas y más sillas. No llegaron todos los camiones. Otros no venían a tope. Y la imagen final quedó bastante lejos de la épica que algunos quisieron vender.
Las mismas fuentes ubican la asistencia real entre 4 mil 400 y 4 mil 900 personas. Podrá discutirse una cifra arriba o una abajo, pero el dato político está en otra parte: si para recibir a la Presidenta de la República, con estructura federal, Bienestar, beneficiarios, operadores locales, convocatorias y transporte organizado, la movilización quedó por debajo de la expectativa, entonces alguien debería comenzar a revisar el famoso músculo territorial de Morena en Querétaro.
Porque llenar una encuesta en Facebook es fácil. Llenar camiones ya cuesta un poquito más.
Y llenar las urnas, ni se diga.
Parece que sí hicieron falta los movilizadores profesionales.



