Los Espejismos de la Hora y el Madruguete de Santo Domingo.
Los nuevos estrategas del madreo del bando pro-PAN sudan la gota gorda y gastan saliva en nimiedades, están mucho más preocupados en señalar con su dedo flamígero que cualquier baratija de latón que brilla engañosamente en la muñeca de un funcionario de la 4T es, indiscutiblemente, un “Roles“. Y lo hacen por una sencilla y patética razón: es la única marca de lujo que conocen de oídas, la que les suena a que es rete cara, regodeándose así en la ceguera de su propio clasismo de clase mediero asustadizo. Esa miopía aspiracional, no les permite entender una máxima básica de la grilla nacional: un tipo que jugó y sigue jugando a la ruleta rusa en las esferas más asfixiantes y altas del poder, al menos durante los últimos tres sexenios ,eso sin contar las relaciones y contactos de su distinguida esposa, bien pudo haberse codeado y arrastrado lo suficiente como para obtener unas cuantas cortesías doradas para acceder a la inauguración mundialista, sin tener que empeñar las escrituras de la casa de su abuela.
Y mientras la comentocracia azul miraba obsesivamente las muñecas ajenas buscando el destello del pecado capital, y desgastaba caracteres en criticar su presencia en el estadio. Santiago Nieto Castillo, con esa sonrisa burocrática de quien sabe que acaba de envenenar el pozo del vecino, el pasado viernes les comió el mandado en su mismísimo y sacrosanto mercado electoral, frotándoselos en las propias narices con la delicadeza de un ladrillazo en la frente. Verá usted, incauto lector: el ex titular del IMPI acudió, con cara de no romper un solo plato, a una finísima invitación girada por la mismísima rectoría de la orden de los Dominicos en las enclaustradas y frías paredes del convento de Santo Domingo. Todo esto, por supuesto, bajo el elegante, sobrio y siempre útil pretexto de sostener “reuniones informativas” para salvar almas o al menos, presupuestos.
La verdadera comedia de enredos es que el buen Santi es el primero en la fila de las indulgencias políticas, y en ese sagrado recinto le terminaron reuniendo a más de un tradicional mecenas de esos que no reparan en abrir la chequera para entrarle con su cuerno de la abundancia a la causa terrenal. Entre aquella congregación de carteras abultadas destacaba, con luz propia y tintes de tragedia griega, una piadosa mujer heredera y retoño de un finado desarrollador inmobiliario que, en vida, solía inyectarles generosas y constantes mensualidades a proyectos panistas en el municipio de Corregidora. Esto sí es una maldita señal de alerta roja, de esas que ameritan tirarse al piso y persignarse en arameo, y no sus fetiches bobos, estridentes y clasistas sobre relojes de procedencia dudosa. Señores, avíspense: el alto clero ya empezó a mover sus fichas en el tablero, y la siempre efectiva política de sotana anda mandando más señales de banda ancha que antena de wifi en plaza pública.
“En este circo de moralistas de buró, mientras el pendejo escudriña la hora en reloj ajeno, el diablo ya le escrituró la iglesia a su nombre.”
El Diablo, el Calcetín y la Modorra del Comisionado.
Por cierto, ya que andamos metidos en las siempre fértiles mitologías judeocristianas, parece que los ilustres señores del PAN siguen aferrados a la conmovedora lógica teológica de que, si ignoras al diablo y te tapas los oídos, el chamuco simplemente no se te aparece en la sala. Así, pretenden seguir haciendo la pantomima de que Miguel Nava Alvarado no existe en el plano terrenal. Pero el ex ombudsman está vivito, coleando y más puesto que un calcetín para seguir aderezando el ya de por sí espeso caldo de la sucesión Kurista. Y claro, moviéndose con la envidiable y cínica holgura de quien ya no tiene absolutamente nada que perder, el pasado fin de semana se dio el lujo de invitar a todos los suspirantes a sostener una mesa de diálogo público para contrastar ideas. Lo cual, aquí y en China, es una estrategia barata pero sumamente efectiva para marcarles la maldita agenda y construirse un foro gratis para lo que sigue, pues los arrincona en un falso dilema en el que, pase lo que pase, el relato oficial jugará siempre a favor del que propone.
Por cierto, en este mar de letargos burocráticos, ¿qué no se supone que quien debería estar bajando al ruedo para aplacarlo, o al menos fingir que lo escucha, es el flamante y nuevo comisionado político Rogelio Vega? Están a nada de cumplirse 15 días de su fastuoso nombramiento, ese que nos vendieron en papel celofán revestido de una impoluta operatividad, y resulta que, al menos al más ruidoso e incómodo de los aspirantes, el señor no le ha echado ni un triste pial.
“Cuando el velador del rancho se queda roncando en la mecedora, hasta el perro más flaco se cobra el derecho de piso.”
El Espejismo del Carro Completo y las Alquimias de Palacio.
En días recientes circuló con la ligereza y el morbo de un chisme de sacristía una encuesta de la casa Rubrum, en la que se ensayan solemnes careos entre los dos gallos más visibles de Acción Nacional, entre el eficiente Luis Nava y el impetuoso Felipe Fernando Macías, frente al presunto redentor de la 4T, Santiago Nieto. Y recalco con malicia lo de “presunto”, porque en nuestra folclórica alta demoscopia las alianzas se amarran y se desatan con la misma volatilidad con la que un dipsómano jura dejar el vicio. Lo verdaderamente sabroso del asunto no es el ruido que hace el populacho, sino que el numerito resulta sospechosamente idéntico a las frías gráficas que los asesores le arrimaron al escritorio del gobernador Mauricio Kuri y que hoy se mastican con inocultable nerviosismo en las sombras de los búnkers azules. Las encuestas, tanto las que se fabrican con generosos presupuestos para endulzar el oído del cliente y venderle una falsa paz como las que se usan secretamente para no dar el paso en falso en el abismo, coinciden en un veredicto fúnebre: atrás quedó aquel idílico paraíso del 2 a 1 que Pancho Domínguez le heredó a su partido. Hoy, a escaso 1 año de que se abra la gran kermés electoral, el ungido del panismo arranca su vía crucis en el modesto y vulnerable umbral de los 8 puntos de ventaja.
Cualquiera que haya cobrado alguna vez en la nómina de la grilla sabe perfectamente que esa distancia es una comodidad engañosa y de altísimo riesgo; el desgaste natural que produce el amargo ejercicio del poder termina por convertirse en una lápida para el candidato en turno. Un par de baches financieros mal tapados, una colección de soberbias acumuladas en las dependencias y el temido voto de castigo despertará con el estómago vacío y ganas de morder la mano del amo. Pero no me haga caso; seguramente en los sótanos del Palacio de la Corregidora los alquimistas oficiales ya destilan una fina pócima apendejadora para dosificarla a la plebe a través de la red de agua potable, o quizás preparan un sofisticado programa de control mental e hipnosis colectiva vía el wifi público para que el respetable caiga de rodillas en adoración perpetua ante el candidato blanquiazul, asegurando un triunfo ya no de 2 a 1, sino un glorioso, imposible y divino 5 a 0 con todo y carro completo.
“En la mesa de la política mexicana, el que se duerme creyendo que tiene la ventaja del juego termina descubriendo que el rival ya le barajó las cartas, le robó la cartera y le bendijo la derrota.”
Las Credenciales de Paint y el Milagro de la Militancia Invisible.
Existe una variante del desgaste político que no se calcula en las encuestas, sino en el hígado de las bases: la terca y cotidiana insistencia en insultar la inteligencia del respetable. El dirigente estatal, Martín Arango, parece firmemente empecinado en llevar a cabo un riguroso experimento de resistencia cognitiva, tratando a sus correligionarios y simpatizantes como perfectos idiotas de capirote. Para apagar el fuego de las suspicacias, es casi seguro que sus avispados voceros sacarán muy pronto de la manga una credencial partidista manufacturada con las burdas herramientas de Paint, o mediante cualquier programa digital de esos que los chamacos de secundaria emplean con premura para falsificar las firmas de sus padres y cubrir así un semestre entero de negligencia escolar en la boleta de calificaciones. Con ese pedazo de plástico virtual pretenderán jurar ante los altares que Luciano Quadri es un cuadro histórico cuasi contemporáneo del mismísimo fundador Efraín González Luna y contertulio habitual de sobremesa del extinto Carlos Castillo Peraza. La realidad, desgraciadamente, posee la ramplona elegancia de un puñetazo en la nariz: al igual que el flamante operador Rogelio Vega Vázquez Mellado, el susodicho Luciano Quadri, orgulloso nativo de la Ciudad de México y avecindado en los cafés de la Condesa, brilla por su total ausencia en el Registro Nacional de Miembros del PAN.
Aunque les produzca urticaria, bilis y corajes que uno insista en revisar la fría caligrafía de los estatutos y la normatividad interna, el capitalino se encuentra exactamente en la misma y desamparada situación jurídica que el Coordinador Político: son fantasmas con oficina, militantes de humo que intentan pastorear un rebaño de carne y hueso.
“En la parroquia de la grilla local, no importa que no estés apuntado en el libro de los bautizados, siempre y cuando el sacristán sepa perfectamente de qué tamaño y de qué color es el billete que vas a dejar en el cepillo.”
Cátedra de Relojería Morenista y un Fiscal para la Familia.
Parece ser que las almas puras de MORENA finalmente han descubierto que la política no solo consiste en cantar el himno con el puño en alto, sino en entender la sutil y lucrativa ingeniería del negocio legislativo. En un despliegue de coordinación que ya quisieran los antiguos alquimistas del régimen, los diputados de la 4T, funcionando con la precisión milimétrica de refinados relojitos suizos bajo la batuta de su coordinador Arturo Maximiliano García, acaban de dar una cátedra de estrategia y nivel que jamás se les había visto por estos rumbos. Con paciencia de entomólogo, metieron en un lodazal de legitimidad el inminente nombramiento de quien será el encargado de perseguir los delitos de cuello blanco en los próximos años, el próximo Fiscal Anti-Corrupción. El truco es de una belleza perversa: hagan lo que hagan los de enfrente, el ungido nacerá con el estigma del capricho unilateral del gobernador o, en el escenario más generoso, con el aval vergonzante de los diputados oficialistas y de aquellos legisladores trasnochados que suelen ir a arrodillarse a cierta discreta oficina de la calle de Pasteur Sur para cobrar el precio de su voto pactado.
Para ahorrarle el suspenso a la ciudadanía, ya podemos irle poniendo nombre y apellido al ganón de esta tómbola con dados cargados: se trata de Carlos Alberto De Los Cobos Sepúlveda, un caballero de finísimas maneras, de impecable cercanía con los devotos Millonarios de Cristo y providencialmente bendecido por un estrecho lazo familiar con el ex jefe de gabinete estatal.
“Para perseguir a los ladrones de cuello blanco, nada mejor que un sabueso educado en los altares de la alta devoción; después de todo, entre santos, pecados y parientes, el presupuesto siempre se queda en familia.”
El Carnaval de las Buenas Conciencias y los Vidrios Rotos.
Adelantándome con patriótico entusiasmo a los hagiógrafos de la burocracia local y a esos sesudos analistas que no tardarán en jurar que las abolladuras sufridas en el Palacio de la Corregidora tras la ya tradicional Marcha del Orgullo son el trágico e inevitable resultado de la indignación popular provocada por la épica cruzada en defensa de la niñez —esa conmovedora campaña de limpieza moral encabezada por el primer panista del estado para salvar a las tiernas infancias de las garras de los desviados—, me veo en la penosa necesidad de aguarles la fiesta clerical.
La prosaica realidad, siempre tan desprovista de misticismo derechista, es que los destrozos fueron obra de los sospechosos comunes: los también ya tradicionales bloques negros, esos entusiastas del martillo que no discriminan entre fachadas coloniales. Sin embargo, lo que verdaderamente debería quitarle el sueño a la alta burocracia es que lo que antes se toleraba con indulgencia como una inocua y folclórica fiesta multicolor de carros alegóricos y lentejuelas se ha transformado, por pura torpeza oficial, en una adusta protesta por los derechos humanos de los adultos que ya escaló a nota nacional.
Si en un arrebato de lucidez sociopolítica el gobernador anduviera buscando a quién colgarle el milagrito de este desaguisado, bien podría mandar llamar a ese infalible vendedor de aceite de culebra que cobra como estratega y que le vendió la deslumbrante idea de que las iniciativas retrógradas y los vetos de ley son herramientas de marketing político barato y de alta eficacia.
“En la sofisticada mercadotecnia de la fe pública, el gobernante que siembra espantapájaros morales para ganarse el aplauso de la sacristía no debe sorprenderse cuando los pájaros regresan sedientos de derechos a romperle las ventanas.”
El Trágico Destino de un Pasaporte sin Sello.
Dicen en los siempre movedizos corrillos del poder —esos curiosos pasillos donde los cortesanos juran y perjuran que jamás dijeron lo que todo el mundo ya los oyó murmurar, todo sea por no quedar fuera de la sagrada nómina del fin de mes— que el verdadero y descarnado motivo de la salida del muchacho Sterling del gabinete capitalino no tuvo nada que ver con una repentina auditoría ni con una evaluación de desempeño. El asunto es mucho más pedestre: bajo el riguroso y hostil protocolo de moda impuesto por la administración de Donald Trump, al joven funcionario le cancelaron la visa norteamericana. Como en la alta sociedad política de este país un espécimen sin permiso para pisar el suelo de los Estados Unidos es visto con la misma desconfianza y lástima que un apestado, la solidaridad cortesana no se hizo esperar.
En un conmovedor acto de amiguismo de ese que solo florece en la fertilidad de la grilla, una de tantas almas piadosas que deambulan por el ayuntamiento se encargó de arrimarse al oído de Felifer para calentarle la cabeza, convenciéndolo de que lo más sano para el decoro del municipio era invitar al “desvisado” a dejar el cargo. Al final, la única realidad es que el muchacho ya contempla el panorama desde la acera de los desempleados.
“En los altares del servicio público, perder la gracia del señor obispo es una desgracia perfectamente corregible, pero perder el visado del tío Sam es un estigma de impureza que ni el más fraterno de los alcaldes se atreve a cobijar en su presupuesto.”
Como siempre, la mejor opinión es la suya. Yo solo les pido que no me crean a mí, sino que les crean a sus propios ojos; y si de plano no les gusta lo que aquí se escribe, ¡por favor, no me lean!
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